lunes, 9 de diciembre de 2013

El Poeta.


Como estrella rutilante, que  a la luna acompaña.

Como nómada que en la noche oscura,
por el desierto cabalga.


Como el amanecer,  busca la luz pérdida,
Iluminando con timidez, breves rincones,
del alma
 el sol tibio, acompañado de la brisa se insinúa,
despidiendo el alba.

¡Bajo el fulgor de las antorchas, sueña,
encontrar la verdad! ¿No la del filósofo,
no, la experiencias de otros entes, vividas?

¡Con las alas, extenuadas, abatidas, en la arena yace,
remolino de dudas, laceran su interior,
como, mar embravecido, rompe contra su boca
ese dolor, busca con sumisión, la serena conclusión,
que le devuelva luz a su vida!

¡Ay!  El poeta elevo su voz, nadie comprendió,
el debatir de su alma, se quedo en algún lugar,
de la existencia humana, ya solo busca la luz de la luna,
su siempre, fiel, secreta y amada…aliada.

Mª José Ferrer González.
® Reservado todos los derechos de su autor.



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